martes, 3 de agosto de 2010

Día 7: Llegamos a Kiev, esto es otro mundo.

Como Bill Murrai en su día de la marmota, comenzábamos un nuevo día, ni mejor ni peor simplemente un nuevo día. Ya sabéis carretera, coche, y kilómetros y kilómetros de bastas extensiones de trigo y girasoles mirando al sol cual voyeur a su musa.

A las 08:00 hora Ucraniana, nuestro capitán (D. Marcos López Costas) entono su ya clásico “arriba chavales”, esta vez, todo hay que decirlo, sin su habitual marcialidad cosa que nos sorprendió gratamente.

Pan, yogur y zumos comprados en supermercado fueron nuestro desayuno. Sin entretenernos demasiado partimos hacia Kiev, capital de Ucrania, no sin antes despedirnos de nuestros amigos del equipo de Cádiz.

Human, canción perteneciente al grupo “The Killers”, fue una vez más la niña bonita del equipo y partió desde la Pole, después, el largo viaje permitió escoger variedad y cantidad de nuestro extenso fondo de armario musical amparado todo ello en un viejo y maltrecho I-pod cortesía de nuestro amigo Francis.

Después de cuatro horas de viaje, con extensas conversaciones apoyadas en toda una vida de amistad y experiencias conjuntas y aderezadas con nuestras clásicas coletillas tales como “sopaahss”, “Sasha”, “cierrabares”, “ paraguada”, “ yavendra” , “tactactac, el monumento de la independencia de Ucrania se alzó ante nosotros, excusa más que suficiente para que D. Francisco de Asís diera rienda suelta a su almodovoriano instinto.
Treinta minutos y 88 vueltas después y haciendo gala de nuestro nombre nos detuvimos en el parking de un hotel, no por la hora, corrían las siete de la tarde, sino por el autentico caos circulatorio que reina en esta ciudad en la que cada uno hace lo que le sale del bajo vientre. Diez minutos más tarde las noticias no eran las mejores que podíamos esperar, nos pedían por una noche de Hotel unos 500 euros (impuestos incluidos, si es que manda…), a mayores taxistas corruptos pretendían hacer su particular agosto a finales de Julio.

Casi derrotados y con la Quechua planeando sobre nuestras cabezas, apareció cámara en mano, la luz al final del túnel, el cola Cao para la leche templada, el hielo para tu copa en verano…, allí estaba, nuestro amigo calesqui, taxista de Kiev, entonando el clásico “guaaaaaaaaauuuuuuuuu”, y preguntando si podía hacerse una foto con nuestro coche.
Y el resto chicos os lo podéis imaginar, nos busca un hotel barato, nos lleva nos trae, es decir un autentico “CRACK”.

Y sólo por esto, mañana, cuando leáis esta crónica de este humilde “juntaletras”, debéis saber, vosotros, amigos nuestros que D, Victor Calesqui Cyborg, taxista de la capital de Ucrania pudo cobrar, estafar y no ayudar a tres extranjeros montados en una vaca y no lo hizo.

Por eso, amigo nuestro, esta crónica es en tu honor.

Abrazos y besos para todos.
Abel

1 comentario:

  1. Venga chavales que ya no os queda nada! Sois unos cracks, todavía os trae de vuelta algún presidente en el jet!

    Un abrazo

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