Día 6: Problemas con las autoridades.
Hasta ahora todo el viaje había discurrido sin mayores problemas, dejando atrás países sin tener que pasar ningún trámite fronterizo y solo preocupándonos de esquivar baches, escoger la carretera correcta en el mapa (E40, E47, en este cruce a la derecha…) y encontrar un sitio barato o muy barato donde dormir…pero ahora empezada la fiesta, teníamos la intención de abandonar la Unión Europea.
Salimos a eso de las diez hacia la frontera polaco-ucraniana, a la que llegamos sin ningún percance. Escuchamos un par de veces Human de The Killlers y acabamos con un A por ellos a todo lo que daba la radio del coche…ya estábamos preparados para el asalto a tierras ucranianas, nada se nos podía resistir, somos los ¡¡CAMPEONES DEL MUNDO!! Además, en teoría, en esta frontera no deberíamos tener problemas…
Nada mas llegar a la frontera de Medika (Polonia) nos encontramos con una caravana de tres carriles, así que la espera parecía larga. A nuestro lado, un montón de ucranianos miraban a la vaca con una mezcla de sorpresa y extrañeza, a lo que nosotros respondíamos con un “we go to Mongolia”. No entendían nada, hablaban entre ellos y se reían, nosotros nos reíamos y así pasamos el rato…
Pero una vez pasada la barrera, empezaron los problemas con las autoridades polacas. A los dos minutos de darles los pasaportes y la documentación del coche salieron de la garita preguntando “¿Fransisco?”. Ladys and gentlemans comienza el espectáculo, TODAS las personas que trabajaban en la frontera (cada vez con mas estrellas en el hombro) fueron desfilando por la garita para dar su opinión de la autenticidad del pasaporte de Asís, comprobación una y otra vez de los brillos, grapado de hojas, textura, llamadas a España, comprobación de firma, comprobación de la foto…
Todo el problema fue porque en 2007 habían sido informados de que había perdido un pasaporte y a los polacos no les cuadraba la fecha de expedición del nuevo, que era una copia del anterior. Preguntas de cuando y donde lo perdiste (explicar a un polaco donde queda Vigo no es muy fácil, y el clásico “Celta de Vigo, Mostovoi” aquí no coló…). Vamos que entre tira y afloja estuvimos alrededor de 3:30 para poder pasar (decir que en todo momento el trato de los policías fue excelente, ¡e incluso nos firmaron en la vaca!). Justo cuando estábamos planificando la ruta alternativa por Rumanía, y Asís se veía volviendo a casa con las orejas gachas y preparándose para el vacile que le iba a caer, se acerco una policía y con una sonrisa nos dio el paso. ¡Vamooossssssss!
Pasado Polonia nos quedaba Ucrania, y aquí cambió la actitud. Rudos militares que no se les escapa una sonrisa así les valla la vida en ello, algún grito que otro y nosotros como pollos sin cabeza de ventanilla en ventanilla con todos los papeles en las manos. Al final lo resolvimos en 15 minutos más o meno y…¡¡YA ESTAMOS EN UCRANIAAA!!
Pasados unos kilómetros por una carretera llena de agujeros, poco a poco todo fue mejorando, aunque empezaron a aparecer gallinas, ovejas e incluso vacas pastando al lado del arcén, ¡y en la mediana! Aquí parece que es costumbre en los pueblos pasear a tu animal de compañía por la carretera, aunque este sea una vaca de 500 kilos.
Unos 10 km después de dejar atrás L’viv, justo en la salida de una psedoautovia, un policía ucraniano con un barrigón nos dió el alto. Se acerco al coche, y después de enseñarle nuestra documentación se llevo a Abel pa’afuera. Parece ser que habíamos excedido el límite de velocidad permitido en ¡3 km/h! Teníais que ver el aparato con el que medía la velocidad…¡vaya farsa para guiris! La multa según ellos 50 euros o 40 dólares.
Y aquí empezó el espectáculo frases como…!no entiendo!, ¡we go to Mongolia!¡No Money, no dinero! ¡España, Spain! repetidas una y otra vez empezaron a desesperar a la pareja de policías que trataban de explicarse en inglés, pero que nosotros hacíamos que no entendíamos… El broche de oro lo puso Abel gritando ¡¡¡que me quieren llevar presooo!! gesticulando con las manos como si estuviera esposado. Cuando ya estábamos pensando en dejar de tensar la cuerda, el policía gordito nos acerco al coche y nos pregunto cuanto dinero teníamos. Al final la broma se quedó en 10 euros y una cajetilla de Spanish Malboro, que fue lo que mas ilusión le hizo. Firma del policía en la vaca, apretón de manos y carretera.
Condujimos hasta Rivne, a 330 km de Kyev sin mayor problemas, más que carreteras en obras, baches y más baches. Encontramos un hotel después y con la ayuda de algunos amables ucranianos. Ya en el hotel nos encontramos con otro equipo español de Cadix. Nos fuimos a cenar con ellos al restaurante de al lado donde nos reímos un rato, muy maja esta gente. Además nos encontramos a una familia ucraniana que vivían en España que nos aconsejaron sobre que pedir en la cena. El padre era un exmilitar creemos que ruso (aunque no lo preguntamos por evitar malentendidos… que había estado en campaña en Kazajstan y Uzbequistan), y que nos dio unos buenos consejos…agua y leche embotellada siempre, no comer pescado…etc.
Finalmente, cuando nos echaron del restaurante nos fuimos a dormir. Cruzar la puerta de la habitación fue como retroceder 40 años a la época soviética …vamos igualito que en la pélicula Good by Lennin!
Desde Rivne, a 330 kilómetros al oeste de Kiev (Ucrania) se despide el equipo Sentidiño, tras un día completito. A dormir que mañana nos toca el asalto a la capital de Ucrania.
Saludos a tod@s!
Pitu y Asís.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario