lunes, 9 de agosto de 2010

Día 11: Cargando las pilas en Astrakán.

Tras diez días de viaje y unos pocos miles de kilómetros, el cuerpo ya se resiente un poco, y si a esto le sumamos el día anterior que fue una etapa interminable (nos recorrimos todo el 1º tramo de Rusia) el cuerpo te pide un pequeño descanso. Dicho y hecho, a coger fuerzas en Astrakán para entrar con fuerza el desierto.

Como nuestro hotel estaba a las orillas del Volga y nosotros no teníamos ni idea de las cosas que hay o deja de haber por Astrakán optamos por la opción fácil, subirnos al típico barquito de guiris y comer algo al tuntún.

Tras nuestra vuelta por el Volga dimos una vuelta por la ciudad y decir que no tiene mucho que ver. Estuvimos por el Kreml que teóricamente es el centro de la ciudad, visitamos unas cuantas iglesias ortodoxas y los monumentos típicos de la zona. Una cosa que nos llamó la atención de todas las ciudades de Rusia en las que estuvimos fue que la mayoría de los monumentos son dedicados a la guerra, ya sea a la primera o segunda guerra mundial o en honor al ejército. Mis conocimientos de la historia rusa son mínimos pero creo que hay cosas mejores que enardecer…no sé que cada uno opine lo que quiera.

Continuamos con el paseo y acabamos en un puente dedicado a los enamorados (o eso creo), en el cual había miles de candados con los nombres de parejas, después de tanta guerra viene bien ver algo así, PAZ Y AMOR¡¡¡

Después de dar vueltas y vueltas por la ciudad dimos una paseo a orillas del Volga (creo que Asís y Abel se dieron un morreo jejeje). La escena era de película: atardecer a orillas del río con cientos de personas paseando (muchos patinando), una temperatura ideal y un ambiente de tranquilidad que te hacía olvidar el palizón del día anterior.

Por la noche poco que contar, fuimos a un Mcdonalds que habíamos localizado a la tarde…ya sé que lo mejor es ir a un restaurante típico pero después de dos días comiendo cosas que no sabes que son, apetece darse un buen atracón de comida basura.
Volvimos por los mismos sitios que estuvimos por la tarde porque otra cosa no pero las ciudades rusas de noche ACOJONAN¡¡¡ las calles apenas tienen iluminación y pasas de una calle amplia a un callejón casi sin darte cuenta. Callejón que no sabes quien está ni a donde vas, esto sumado a la decadencia de muchos edificios te hace pensar…por lo que nuestro consejo es que por si acaso NO TE METAS SI NO SABES A DONDE VAS¡¡¡

Antes de irnos para cama aún nos quedaba una sorpresa. Nuestros amigos de TIRA Y AFLOJA habían llegado a la ciudad así que nos estuvimos contando las batallitas (que no son pocas) de estos diez días de Mongol Rally. Una pena que no pudiéramos seguir con ellos hacia Kazajastán, pero todavía les quedaban dos días de espera para poder entrar en el país y nosotros (igual que todos) teníamos cierta prisa por empezar la ruta de la seda. Ojala nos encontremos más adelante, un abrazo a Rubén y Aida.

Como punto final decir que ya se empieza a ver en las gentes rasgos asiáticos, tanto los ojos rasgados como un color de piel más oscuro. TODOS ESTAMOS BIEN¡¡¡ Y el coche va genial, ni siquiera hemos pinchado ni una sola vez.

Un saludo a todo el mundo y gracias por los ánimos (ayudan muchísimo).

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